lun 8a. de
Pascua (Id=258)
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El Señor ha resucitado como lo
había dicho; llenémonos de gozo y de alegría porque reina eternamente. Aleluya.
Introdúxit vos Dóminus
in terram fluéntem lac et mel;
ut lex Dómini
sit semper in ore vestro, allelúia.
Oremos:
Dios nuestro, que por medio del bautismo das nuevos hijos a tu Iglesia y la
haces crecer continuamente, concédenos vivir siempre de acuerdo con la fe que
recibimos en el bautismo.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.
A este Jesús, Dios lo ha
resucitado, y de ello somos testigos
Lectura del libro de los Hechos
de los apóstoles
2, 14. 22-33
El día de Pentecostés, se presentó
Pedro con los Once ante la multitud, levantó la voz y
declaró solemnemente:
"Israelitas, escuchen: Jesús de Nazaret fue el
hombre a quien Dios acreditó ante ustedes con los milagros, prodigios y señales
que realizó por medio de él, como bien lo saben. Dios lo entregó conforme al
plan que tenía previsto y determinado, y ustedes, valiéndose de los impíos, lo
crucificaron y lo mataron. Dios, sin embargo, lo resucitó, rompiendo las
ataduras de la muerte, pues era imposible que ésta lo retuviera en su poder, ya
que el mismo David dice de él:
Tengo siempre presente al Señor, porque está a mi derecha, para que yo no dude.
Por eso se goza mi corazón, se alegra mi lengua, y todo mi ser descansa
confiado; porque no me entregarás al abismo, ni permitirás que tu fiel
experimente la corrupción. Me enseñaste los caminos de la vida, y me saciarás
de alegría en tu presencia.
Hermanos, permítanme decirles con franqueza que el patriarca David murió y fue
sepultado, y su sepulcro aún se conserva entre nosotros. Pero, como era profeta
y sabía que Dios le había jurado solemnemente sentar en su trono a un
descendiente suyo, vio anticipadamente la resurrección de Cristo, y dijo que no
sería entregado a la muerte, ni su cuerpo experimentaría la corrupción. A este
Jesús, Dios lo resucitó, y de ellos somos testigos todos nosotros. El poder de
Dios lo ha exaltado, y él, habiendo recibido del Padre el Espíritu Santo
prometido, lo ha derramado, como ahora lo están viendo y oyendo".
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Sal 15, 1-2a.5.7-8.9-10.11
Protégeme, Dios mío, que me
refugio en ti.
Consérva me, Deus, quóniam
sperávi in te.
Protégeme, Dios mío que me
refugio en ti. Yo digo al Señor: "Tú eres mi dueño, mi único bien".
Señor, tú eres mi alegría y mi herencia, mi destino está en tus manos.
Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti.
Consérva me, Deus, quóniam
sperávi in te.
Bendeciré al Señor que me
aconseja, ¡hasta de noche instruye mi conciencia! Tengo siempre presente al
Señor, con él a mi derecha jamás fracasaré.
Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti.
Consérva me, Deus, quóniam
sperávi in te.
Por eso se me alegra el
corazón, hacen fiesta mis entrañas y todo mi ser descansa tranquilo; porque no
me abandonarás en el abismo, ni dejarás a tu fiel experimentar la corrupción.
Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti.
Consérva me, Deus, quóniam
sperávi in te.
Me enseñarás la senda de la
vida, me llenarás de alegría en tu presencia, de felicidad eterna a tu derecha.
Protégeme, Dios mío, que me refugio en ti.
Aleluya, aleluya.
Este es el día del triunfo del Señor; día de júbilo y de gozo.
Haec dies quam fecit Dóminus; exsultémus et laetémur in ea.
Aleluya.
Vayan a decir a mis hermanos que se
dirijan a Galilea; allí me verán
† Lectura del santo Evangelio según
san Mateo
28, 8-15
Gloria a ti, Señor.
Después de escuchar las palabras del
ángel, las mujeres se alejaron a toda prisa del sepulcro y, llenas de temor,
pero con mucha alegría, corrieron a llevar la noticia a los discípulos. Jesús
salió a su encuentro y las saludó.
Ellas se acercaron, se echaron a sus pies y lo adoraron. Entonces les dijo
Jesús:
"No teman, digan a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán".
Mientras las mujeres iban de camino, algunos de la guardia fueron a la ciudad y
comunicaron a los sumos sacerdotes todo lo ocurrido. Estos se reunieron con los
ancianos y acordaron en Consejo dar una fuerte suma de dinero a los soldados,
advirtiéndoles:
"Digan que sus discípulos fueron de noche y robaron su cuerpo mientras
ustedes dormían. Y si el asunto llega a oídos del gobernador, nosotros lo
convenceremos y responderemos por ustedes".
Los soldados tomaron el dinero e hicieron lo que les habían dicho. Y ésta es la
versión que ha corrido entre los judíos hasta hoy.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Señor, recibe con bondad nuestras
ofrendas, y tú que nos llamaste a la fe y nos has hecho renacer por el
bautismo, guíanos a la felicidad eterna.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
El misterio Pascual
En verdad es justo y necesario, es
nuestro deber y salvación glorificarte siempre, Señor; pero más que nunca en
este día en que Cristo, nuestra Pascua, ha sido inmolado.
Porque él es el verdadero Cordero que quitó el pecado del mundo; muriendo
destruyó nuestra muerte, y resucitando restauró la vida.
Por eso,
con esta efusión de gozo pascual, el mundo entero se desborda de alegría, y
también los coros celestiales, los ángeles y los arcángeles, cantan sin cesar
el himno de tu gloria:
[Misa]
Cristo, una vez resucitado,
ya no puede morir; la muerte ya no tiene dominio sobre él. Aleluya.
Christus resúrgens ex mórtuis iam non móritur, mors
illi ultra non dominábitur,
allelúia.
Oremos:
Que la gracia de este sacramento, memorial de la Pascua de tu Hijo fructifique,
Señor, en nuestros corazones, para que podamos corresponder a los dones de tu
amor que nos abrió el camino de la salvación eterna.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén
.